lunes, 3 de enero de 2011

Trabajo

Es casi obligatorio que esta semana hable de las navidades y la nochevieja. Paso, ya lo haré más adelante, cuando el tema no tenga ningún sentido, lo malo haya sido olvidado y sea capaz de verle la puñetera gracia a las fiestas más decepcionantes del año.

Muchísimo mejor será que os cuente cómo conseguí mi primer trabajo, hará un par de años, por dos razones:

Primera: Ocurrió en verano, cuando hacía mucho más calorcito que ahora, y quizás hablar de ello me ayude a dejar de tiritar.

Y segunda: Porque el blog es mío, hablo de lo que me da la gana y San Seacabó.

Como decía, era verano. La tarde regalaba a la arena de la playa su brillo áureo, y yo estaba repanchingada en mi tumbona de alquiler con la vista a las olas, mientras comía un bocata de tortilla de patatas hecho con una baguette entera -integral, por eso de la línea- y unas aceitunas riquísimas.

Sonó el móvil. Aparté de mi cara los cabellos que la suave y cálida brisa mecía y descolgué.

Era la dueña de una academia. Parecía desesperada, algo totalmente comprensible si estaba viendo cualquier programa de sobremesa veraniego en la tele. Me contó que una conocida no podía seguir dando clases allí, pero que a cambio les había dado mi número. Servido en bandeja, me ofreció un trabajo con horario flexible, un sueldo que, para no haber trabajado en mi vida, era más que generoso y la posibilidad de decir en tiempos de crisis: “Pues yo he encontrado trabajo sin buscarlo mientras disfrutaba de una tarde de playa, porque la que vale, vale.”

Queridísimo lector, usted se preguntará qué coño le importa eso. La respuesta es: NADA. Sólo quería refregar a todo el mundo que el trabajo me encontró mientras comía tortilla de patatas en la playa.

En compensación por este ultraje, provocado por la pereza vacacional y la falta de ganas de hacer cosas útiles, compensaré a mis amadísimos lectores uno de tantos vídeos ridículos que circulan por la red. No tiene que ver nada con todo lo anterior. No tiene ningún sentido que lo ponga, pero total, yo hoy tenía que haber hablado sobre la nochevieja.


Besos Mágicos.

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