miércoles, 6 de julio de 2011

El antílope saiga I


Estoy segura de que todos nos hemos preguntado algo parecido en algún momento de nuestra vida: ¿qué pasaría si ALF, el alienígena, se lo hiciera con una cabra montesa? Lo que muchos no sabíais hasta hoy es que esa criatura existe, es real, y se encuentra entre nosotros. Bueno, entre nosotros no, porque está casi extinto, pero sí en algunas estepas de Asia central. Si es usted mongol o ruso, tal vez se encuentre tenga uno cerca. En serio, ¡mire a ver debajo de su cama!
Sin embargo, el pequeño antílope saiga no acostumbra a comer gatos ni se pasa el día en la cocina, como ALF. Y esa nariz no ha derivado a causa del consumo vía nasal de ese tipo de sustancias en las que estáis pensando, como ALF. En realidad, la nariz del antílope saiga funciona como el calefactor de un coche, calentando y humedeciendo el aire frío y seco. El problema es que no es capaz de dejar de hacerlo durante los meses de verano; exactamente igual que el calefactor de un coche.
Pero el antílope saiga está pasando una mala racha. Primero cazaron a su especie en Europa hasta llevarlos a la extinción en este continente. Ahora, los cazadores furtivos se sacan una buena pasta vendiendo su piel y su cornamenta, utilizada por la medicina tradicional china, pese a que está protegido y en peligro crítico de extinción.
-¿Qué hacer? -se pregunta el antílope mientras se come una planta venenosa, pero que no le hará nada, porque él no sabe que es venenosa-. ¡Ya lo sé! ¡Daré a conocer mi historia al mundo!
Así que el antílope saiga me escribió una carta. No un mail, sino una carta de su pezuña y letra, y yo misma pagué todos los gastos para entrevistarle en persona. Una entrevista jugosa para el blog.
¿Cuándo la leeréis? En la próxima entrega, por supuesto.

4 comentarios:

Shito dijo...

Así que me estás diciendo que te has ido a Asia Central sin avisarme... ¿no?

Muy bonito si, muuuuuuuuy bonito. Pues que sepas que la tarta de ambrosía que preparé ¡me la voy a comer yo sólo!

Al menos espero que la entrevista haya servido para algo y que le hayas dado recuerdos de mis partes a nuestro pequeño amigo.

Vera dijo...

No pude darle recuerdos de tus partes, se asustaría. De hecho es muy asustadizo.

Tiene miedo a la luz. Y a la oscuridad. Al calor. Al frío no, fíjate. Al olor de metal, cerezas, madera, polvo, humedad y tiene un pánico terrible a su propia saliva.

Cuando han exterminado a tu especie en todo un continente, te vuelves paranoico. Mira Israel.

Shito dijo...

A veces cuando me levanto tengo la misma sensación... Luego enciendo la televisión y reafirmo ese sentimiento. Muy a mi pesar le comprendo totalmente.

Aprovechando que surgió el tema, ¿Te has planteado una entrada con tus miedos? Venga, lánzate!

Vera dijo...

¿Una entrada? ¡¿UNA entrada?! Acabas de darme una idea con la que podría crear una nueva sección.